domingo, 5 de abril de 2015

Un final es un comienzo: éxodo urbano

Después de casi un año, puedo decir que he superado el duelo.

FASE DE NEGACIÓN
Se terminó la carrera y llegó el momento de crear mi vida. Se inicia  buscando curro y no encontrando nada decente. Con 400 pavos en la Gran Ciudad no vives, a menos que las necesidades básicas te las cubran tus padres: eso NO es independizarse.
Por estos entonces, en los momentos de bajón, que cada vez eran más continuados, la idea de volver al pueblo, a casa de padre Lalo y madre Lola, pasaba fugazmente por la mente pero NO!!!! Eso no iba a pasar, algo saldría. Tenía que salir. Dejé el pueblo pare ver mundo y estirar las alas y no volvería a él nunca, nunca, nunca. Esa jaula me queda pequeña.

Llegó el día en el que ya no había vuelta atrás. Mi compañera de piso se iba a vivir con su novio y yo no podía asumir los pagos sola y tampoco tenía curro ni esperanzas de encontrar algo pronto.
Era hora de afrontar la situación. Hacer las maletas y volver.
Me costó asumirlo, fueron unos días en los no aceptaba que mi peor opción se estuviera haciendo realidad. Todos estos pensamientos afloraban con lagrimones cuanto más vueltas le daba.

FASE DE NEGOCIACIÓN
Duró poco pero la hubo. Y si en este tiempo, hasta que me tenga que volver, encuentro algo? Me puse a buscar curro yendome la vida en ello. Inocente de mi.

FASE DE ENFADO/IRA O INDIFERENCIA
El tiempo se acababa y no salía nada. Empezaron los reproches a mí misma: tenía que haber buscado más!!! Tenía que haber buscado durante más tiempo!!! Por qué me desesperé de no encontrar nada y dejé de buscar?!?!?!?

Al contrario de lo que pudiera parecer, la mudanza la hice como si solo me cambiase de calle. Fue como una mudanza más, una mudanza elegida y no impuesta por la situación.

FASE DE DOLOR
En este punto del post, si aún lo estás leyendo, estarás flipandolo en colores con dragones en el pasillo. Seguro que se te pasa por la cabeza: "Lola, deja el vicio al que te hayas aficionado que no te hace bien". Puede ser un poco, bastante, o demasiado, exagerado. Lo acepto.

Para mi es una muerte. La muerte de la vida que me había construido y que tengo que dejar atrás. Significa acabar con la independencia personal de la que disfrutaba y tener que empezar a dar explicaciones, dejar de disfrutar de la vida cultural en cualquier día de la semana y a cualquier hora del día, del anonimato de la Gran Ciudad y, lo que más duele, dejar atrás la familia que he elegido, a mi Sis y a los amigos y amigas que tanto me han apoyado y me apoyo aún. Cambiar todo esto para terminar en un sitio en el que la persona mejor valorada es la que más se parezca a Cristiano Ronaldo o a Belén Estéban (dependiendo del género).
Además, la mudanza se hizo justo el mismo día que empezaba el campamento. En ese campamento hubiera hecho la Promesa. Tras las prácticas de monitora, me quedé en el Grupo durante todo el año y, ese campamento, iba a ser en el que realmente me convertiría en una SCOUTER, así en mayúsculas.

Cargados los bártulos en el coche y alejándome de la que fue mi vida desde la mayoría de edad, una rara sensación me oprimía el corazón y me entristecía el semblante.

Ya en el pueblo, me volví "loca del coño" y me pasé tooooodo el verano haciendo limpieza general. No me apetecía salir de casa, solo mantenerme ocupada en crear un sitio propio y agradable en un lugar en el que no quería estar. No tenía ganas, o fuerzas, para conectarme a nada ni saber nada de nadie ni de ningún otro lugar.

FASE DE ACEPTACIÓN
Pasó el verano y solo quedaban dos opciones:

1. Me dejo llevar y me convierto en una ni-ni
2. Le echo ovarios y salgo adelante

Opté por lo segundo. No está en mi naturaleza dejarme morir aunque necesite mi tiempo para reaccionar.
Lo primero ver qué puedo hacer en las circunstancias en las que me encuentro y lo siguiente, continuar buscando curro.

Hoy, al retomar el blog, me he dado cuenta que llevo demasiado tiempo sin aparecer por aquí. Pecado mortal de necesidad. Aunque creo que ya estoy recuperada del todo, sin mencionar algún bajón esporádico, o si no: cómo ver belleza en un lugar que odio?







2 comentarios:

  1. Eres una mujer valiente, y sé que decirte que todos estamos igual, y da igual dónde estés, sea en el pueblo o en la ciudad, no sirve. La minoría de edad a la que vuelves, de la que ya ni siquiera recordabas nada, es la peor hostia que te puedes llevar en la edad adulta.

    Te abrazo fuerte, para que todos los pedacitos que guardas dentro de ti no se desperdiguen y se te pierdan. La familia que se elige está deseando darte la bienvenida de nuevo con una grandísima fiesta.

    No hace falta que te lo diga, pero nunca está de más. Te quiero un montón, pequeña; eres una superviviente y eso no lo va a cambiar nada :***

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    1. Ooohhhhh!!!! Muchas gracias Sis. Os echo un montón de menos....

      Con estas cosas que me dices me vas a hacer llorar con lo sensible que estoy en la semana premenstrual.

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